EL VIRUS DEL RACISMO EN LA EDUCACIÓN TAMBIÉN MATA.

por Enrique Giménez Adell

Enrique Giménez Adell

El presidente de la Fundación Punjab, autor de este artículo, insiste en lo nocivo que resulta la segregación para la infancia escolar marginal, racializada o no, que actualmente se da en los centros ghetto de este país. Confiesa su incapacidad al no entender a los responsables educativos locales, autonómicos y estatales por no aplicar proyectos basados en evidencias científicas y advierte que los virus de la ignorancia, del racismo y de la exclusión también matan.


Para evadirme de esta situación criminal que nos está acorralando me sumerjo en algunas lecturas que en principio considero relevantes por su interés científico. Inmediatamente, me atrapan otros pensamientos que me corroen sin sosiego, sobre todo el hecho de sentirme incapaz de hacer entender a los responsables de las administraciones educativas el daño que se hace a las niñas y niños que están escolarizados en los centros ghetto de nuestra ciudad y de tantos otros lugares de España.

Nuestras estimaciones indican que hay más de trescientos de estos centros y otro número indeterminado se encuentra en proceso de concentración de alumnado racializado de diferentes orígenes culturales y geográficos.

Esta realidad de exclusión, segregación y pobreza material e intelectual modela la mente del alumnado de esos centros. Las palabras de Ian Robertson, uno de los más prestigiosos especialistas mundiales en rehabilitación cerebral, insisten en que la educación es un pilar fundamental al esculpir los cerebros mediante los estímulos y las redes neuronales. Para este autor, y para otros muchos, es la cultura la creadora del destino humano.

«... a pesar de las gravísimas consecuencias que tiene la segregación escolar de importantes grupos de infancia racializada o no, continúan sin diseñar e implementar políticas educativas que son reconocidas como modelos de éxito y que benefician no solo a las niñas y niños del presente, sino a toda la sociedad del futuro.»

La importancia de la escuela no escapa a la mirada de la sociedad y tampoco a la de los filósofos y científicos de todas las disciplinas. Uno de los más destacados José Antonio Marina explora la transformación de la escuela y concluye que únicamente la educación permite a la persona desarrollarse plenamente en una sociedad humana. Sin duda la etapa de infantil es fundamental para el desarrollo de la personalidad de las niñas y de los niños ya que en ella adquieren los modelos y las herramientas con las que se enfrentaran a la vida. Es en este periodo en el que los neurocientíficos, como es el caso de Tomas Ortiz, señalan la importancia del desarrollo del lenguaje. En un contexto positivo las niñas y los niños adquirirán las destrezas lingüísticas optimas antes de los 8 años a nivel de un adulto. La clave es un contexto social y educativo positivo.

Como decía al principio de este escrito confieso mi profunda incapacidad de entender a los responsables de las políticas educativas de nuestra ciudad, de nuestra autonomía y de nuestro estado. Lo cierto es que conocen perfectamente las repercusiones que tiene para la infancia educarse en un contexto degradado a nivel social, emocional o instrumental...y sin embargo a pesar de las evidencias científicas y a pesar de las gravísimas consecuencias que tiene la segregación escolar de importantes grupos de infancia racializada o no, continúan sin diseñar e implementar políticas educativas que son reconocidas como modelos de éxito y que benefician no solo a las niñas y niños del presente, sino a toda la sociedad del futuro.

Si todos los científicos tienen razón de lo cual tengo pocas dudas, la cuestión es: ¿Qué pasara con las niñas y los niños que asisten a los Centros de Atención Educativa Singular, los famosos CAES? Realmente resulta irónico el concepto de singular en este contexto. Desde la década de los noventa, con la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo en España, la también famosa LOGSE, que termino de un plumazo y sin previo aviso con el modelo de Educación Compensatoria sin ningún tipo de evaluación, la degradación educativa ha sido generalizada. El deterioro del sistema educativo público ha sido galopante y sus víctimas han sido generaciones de ciudadanas y ciudadanos españoles que tienen una formación mediocre lo cual ha generado una sociedad donde campa la incultura y la falta de sensibilidad hacia el conocimiento, la ciencia y el arte. Observo siempre con tristeza que esta es una sociedad donde nadie quiere libros, donde los libros se tiran, se venden a peso o se intentan donar a todo tipo de organizaciones sociales que tampoco las quieren. Una sociedad que se deshace de sus libros es una sociedad profundamente enferma. Esta es la consecuencia pero la causa profunda es que nuestras escuelas no educan ni en la lectura, ni en el amor a los libros, ni educan en valores, ni en principios ni tienen en cuenta el desarrollo emocional, intelectual y social de las niñas y niños.

«... Las vacunas existen, los remedios existen puesto que las ciencias sociales y de la educación han construido modelos educativos que resuelven las carencias que constatamos en España y que están reconocidos internacionalmente como modelos de éxito por la comunidad europea.»

Toda esta degradación del sistema educativo no es un problema de recursos. El Covid 19 nos ha enseñado tanto en ocho semanas como en ocho vidas. Los recursos aparecen por arte de magia cuando se encuentra en riesgo la salud de la sociedad, pero especialmente está en riesgo también la salud de los privilegiados. Entonces movilizados a la UME, construimos hospitales en días, declaramos estados de alarma y bloqueamos los derechos ciudadanos porque tenemos que conseguir frenar una epidemia. En ocho semanas infinitas tenemos millones de parados y no pasa nada, hemos paralizado la industria y no pasa nada, hemos paralizado el comercio y no pasa nada, toda una nación o mejor dicho todo un continente hemos permanecido confinados en nuestras casas como en las peores pesadillas de la ciencia ficción, hemos paralizado nuestra vida y nuestro mundo para lograr un fin: ganar la guerra contra un virus.

Solo la ciencia nos ha ayudado en este dramático proceso que estamos sufriendo pero solo la ciencia nos puede ayudar con otros virus tan peligrosos e invisibles como el corona, que también matan. Son el virus de la ignorancia, el virus de la mediocridad, el virus del racismo y de la exclusión. Esos virus son seculares y muy pocas veces se han combatido de un modo científico. Es precisamente la educación entendida como el proceso de desarrollo emocional, intelectual, cultural y social de los seres humanos la vacuna que puede lograr construir una sociedad mentalmente saludable.

Otro mundo es posible. Otro sistema educativo es posible. Un virus el Covid 19 invisible lo ha demostrado. Con una firme voluntad política es posible combatir también el virus del racismo. Claro que debemos dejar a un lado las ocurrencias, los experimentos facilones y dejar de utilizar modelos no reconocidos científicamente. Las vacunas existen, los remedios existen puesto que las ciencias sociales y de la educación han construido modelos educativos que resuelven las carencias que constatamos en España y que están reconocidos internacionalmente como modelos de éxito por la comunidad europea.

El Covid 19 ha demostrado que estamos a tiempo para trabajar desde una perspectiva científica para acabar con el virus del racismo y de la segregación que no nos matan físicamente pero, sin embargo, nos destruyen como seres humanos, como escribía Machado hoy es siempre todavía.