Gitanos, género y educación: investigar para excluir o para transformar

por Fernando Macías

Fernando Macías

Bajo el título original «Pueblo gitano, género y educación: investigar para excluir o investigar para transformar», Fernando Macías, en comandita con Gisela Redondo, nos regala este excelente ensayo que nos acompaña a saborear los efectos de las actuaciones educativas de éxito, sentando las bases de lo que debe ser una educación para el siglo XXI.


La exclusión social es hoy en día un término reconocido como am- biguo y en ocasiones equívoco (United Nations, 2007). A pesar de la multitud de bibliografía existente y de la dificultad que exis-

-te para alcanzar un consenso en su definición, podemos entender por exclusión social la falta de participación de segmentos de la población en la vida social, económica, política y cultural de sus respectivas so- ciedades debido a la carencia de derechos, recursos y capacidades bási- cas, como el acceso al mercado laboral, a la educación, a las tecnologías de la información, a los sistemas de salud y protección social o a la se- guridad ciudadana, y que no hacen posible la participación social plena de estas poblaciones (European Commission, 2008). La exclusión social es un concepto clave en la Unión Europea (UE), y fuera de la misma, para abordar situaciones de pobreza, vulnerabilidad y marginación de segmentos de población (European Union, 2010).

«El pueblo gitano es uno de los colectivos al que en la actualidad afecta de forma significativa la exclusión que, entre otros factos, es resultado de un proceso histórico de segregación, racismo y estereotipación del mundo gitano....»

El pueblo gitano es uno de los colectivos al que en la actualidad afecta de forma significativa la exclusión que, entre otros factores, es resultado de un proceso histórico de segregación, racismo y estereotipación del mundo gitano. En este contexto, la Comisión Europea ha definido nueve grupos vulnerables en riesgo de sufrir procesos de exclusión social y po- breza, entre los que se encuentra el pueblo gitano y las mujeres (Euro- pean Commission, 2010). La identificación de estos grupos tiene como objetivo dirigir actuaciones específicas que tengan un impacto positivo en la prevención y superación de las desigualdades que les afectan. A pesar de los esfuerzos que se han realizado en este sentido en los últimos veinte años, la realidad actual es que todavía no se ha logrado superar la marginalización de la mayoría de este grupo. Esta discriminación se pro- duce también en el ámbito educativo y se identifican diferentes formas de segregación del alumnado gitano que reducen sus posibilidades de conseguir los niveles mínimos educativos aceptables en cualquier so- ciedad. Esta situación tiene un efecto negativo por ejemplo en la pre- cariedad laboral y el desempleo, dimensión social básica cuando investigamos sobre mercado laboral.

En el ámbito educativo, existen muy diversas evidencias de la de- sigualdad hacia las personas gitanas. En algunos estados de la Unión Europea, los niños y niñas gitanos son a menudo segregados en aulas diferenciadas del resto bajo el argumento de que así aprenden a su ritmo porque “les cuesta más” o “se tienen que adaptar”. En otras ocasiones, se les lleva fuera del centro escolar para que asistan a aulas externas en las que se pueden estar realizando actividades puramente manuales e in- cluso en centros dirigidos a niños y niñas con discapacidades, como ha ocurrido por ejemplo en Bulgaria. Además, muchos de estos centros ex- ternos al que debiera ser el habitual, reciben subvenciones de diferentes organismos. Si nos centramos en este ejemplo, se constata que a medi- ados de los años noventa del siglo XX, prácticamente la mitad del alum- nado gitano se había escolarizado en este tipo de escuelas: el 46,6% frente al 3,2% de la población no gitana (Cahn & Chirico, 1996). El dere- cho a la educación de los niños y niñas gitanas está siendo vulnerado en base a suposiciones no contrastadas de algunos denominados expertos que pretenden demostrar en base a ocurrencias que separar por nivel es positivo, mientras que la comunidad científica internacional ha demostrado que las prácticas segregadoras por nivel provocan fracaso escolar del alumnado que “sale” del aula normal.

«El sexismo afecta a todas las mujeres de forma similar pero las mujeres gitanas además sufren discriminación social y cultural debido al racismo existente en su contra....»

A pesar de las barreras y discriminaciones que sufre el pueblo gitano en relación a la educación, diferentes organizaciones en defensa de sus derechos básicos han realizado acciones para denunciar estas situaciones. El European Roma Rights Center ha llevado diversos casos ante el Tri- bunal Europeo de Derechos Humanos. En este mismo sentido, es im- portante destacar también el trabajo realizado por el Roma Education Fund.

1. Discriminación por género

El sexismo afecta a todas las mujeres de manera similar pero las mu- jeres gitanas además sufren discriminación social y cultural debido al racismo existente en su contra. Fruto del sexismo y racismo se encuen- tran con mayores problemas para acceder y participar en procesos for- mativos, realidad que a su vez repercute negativamente en perpetuar la situación de exclusión.

Organismos internacionales como las Naciones Unidas han analizado esta cuestión y han definido la problemática como “interseccionalidad” (United Nations, 2001). En este caso, el sexismo y el racismo interac- cionan provocando formas de discriminación o sistemas de subordi- nación. El racismo, el patriarcado y las desigualdades económicas entre otros factores, provocan que existan unas estructuras de desigualdad donde las mujeres están más perjudicadas que los hombres en el con- junto de ámbitos sociales. Muy a menudo, cuando se habla de pueblo gitano, se obvian las necesidades específicas que tienen las mujeres gi- tanas.

La discriminación por cuestión de etnia, género y nivel educativo que sufren las mujeres gitanas ha sido analizada por parte de diversos or- ganismos internacionales. El Committee on the Elimination of Discrim- ination Against Women (CEDAW) de la ONU fue el encargado en 2004 de revisar el informe español sobre el cumplimiento por parte del gob- ierno español de la eliminación de cualquier forma de discriminación contra las mujeres. De manera paralela, el European Roma Rights Center presentó un informe al CEDAW donde se contradecía la información aportada por el gobierno español, debido al incumplimiento de diversos artículos de la Convención, especialmente los relativos a salud y al ac- ceso al mercado laboral por parte de las mujeres gitanas (European Roma Rights Center, 2004).

«Tradicionalmente, las investigaciones realizadas sobre el pueblo gitano no ha contado con él, por lo que han llegado a conclusiones que han provocado la reproducción y justificación de la situación de exclusión social en la cual se encuentra una parte de la población gitana....»

El desigual acceso al sistema sanitario por parte de las mujeres gitanas genera, por ejemplo, que su esperanza de vida sea mucho menor que la de las mujeres no gitanas. Según un estudio sobre la población gitana catalana (Sánchez, 2005) la mujer gitana tiene una esperanza de vida de 55 años, frente a los 82 años de las mujeres no gitanas. Estas enormes diferencias se observan también en otros países europeos (European Monitoring Center, 2003).

En países europeos, especialmente del Este, el elevado porcentaje de mujeres gitanas indocumentadas y la situación de pobreza en la que viven provoca la negación de atención médica o que se les envíe a lu- gares segregados en los que se les atiende de manera discriminatoria. Resultado de ese trato, las mujeres gitanas se alejan de los servicios san- itarios. Al ser precisamente ellas las principales cuidadoras de su comu- nidad, su falta de acceso a la salud repercute negativamente en toda la comunidad gitana. Habitualmente se culpabiliza a las mujeres gitanas de su falta de acceso, de no querer visitar las consultas médicas, sin tener presente las discriminaciones que sufren en este ámbito (European Mon- itoring Center, 2003). Para tratar de acercar el sistema sanitario a estas mujeres se realizan acciones que nada tienen que ver con las necesidades reales que tienen, centrándose en aspectos como la educación en higiene.

«...Una de las claves para conseguir un impacto social positivo en la investigación es la creación de espacios de diálogos igualitarios, en los cuales gitanos y gitanas sean investigados a través de un diálogo abierto en el que aportan sus conocimientos....»

En el sistema judicial también encontramos prácticas discriminatorias en cuestión de género y etnia. El proyecto Barañí1 hizo una estimación sobre el porcentaje de mujeres gitanas que se encuentran encarceladas sobre el total de mujeres, resultando ser una cuarta parte. En el proyecto Barañí se analizan prácticas discriminatorias que se suceden en el sis- tema judicial y policial. Un ejemplo de ello es la práctica de detener y registrar en mayor grado a personas de “aspecto gitano” en nuestras ciu- dades. Al existir esta discriminación, las personas de etnia gitana de- sconfían tanto del sistema judicial como de la policía. Una encuesta sobre la confianza en la justicia y policía por parte de la población gitana identificó que el 40% de las mujeres y el 35% de los hombres no tenían ninguna confianza en los jueces y en el caso de la policía ascendía a un 28% y un 42% respectivamente (European Roma Rights Center, 2004). Todas estas problemáticas a las que se enfrenta la mujer gitana (sobr- errepresentación en centros penitenciarios o el acceso precario a los ser- vicios sociales entre otros) provocan que se abra un debate sobre la necesidad o no de recoger datos desagregados por cuestión étnica y de género. En Estados Unidos se pregunta directamente por cuestiones ét- nicas, pero no así en España. Para superar la discriminación étnica es necesario disponer de datos que demuestren que se está produciendo, de lo contrario, resulta muy complicado luchar contra situaciones de de- sigualdad y discriminación. Por este motivo diversos organismos que luchan en pro de los derechos de minorías recomiendan a los gobiernos que recojan datos de manera desagregada por etnia y género. Pero a su vez existen resistencias entre el pueblo gitano a que se proceda de esta manera, ya que históricamente se han utilizado estos datos étnicos en contra de las propias minorías.

«...cuando las investigaciones cuentan con la participación del pueblo gitano, conseguimos un mayor impacto social y mejoramos la calidad científica del proyecto....»

Un estudio comparativo desarrollado en ocho países europeos (Krizsán, 2001) mostró la tensión existente entre la protección de datos personales y la posible recogida de datos étnicos. Este estudio demuestra que ambas disposiciones no son excluyentes, pueden ser compatibles siendo una falta de voluntad política la causante de la no vinculación entre ambas. La ONG Project of Ethnic Relations de Estados Unidos, elaboró un comunicado que fue enviado a todos los gobiernos europeos instándoles a que valoraran la posibilidad de recoger datos étnicos. Al- gunas de las medidas que se recogían en este comunicado identificaban la necesidad de contar con la participación de las personas gitanas en la definición de las políticas relacionadas con este tipo de práctica de recogida de datos (Mirga, 2000). Poder disponer de datos oficiales a nivel étnico supondría un enorme avance en materia de investigación social, ya que los datos podrían ser comparables y tendrían más validez que las estimaciones de las que disponemos actualmente.

2. Investigar para excluir

A pesar de las innumerables aportaciones sobre el concepto de ex- clusión social y sus dimensiones2, la investigación no se recoge de un modo directo como una de las principales formas de generar exclusión social. Como resultado, las investigaciones pueden contribuir mediante su práctica y generar mediante la interpretación de sus resultados im- portantes problemas y barreras en la superación de la exclusión social de muchos de los pueblos que son investigados, como el pueblo gitano. De igual manera, la investigación puede acontecer como una excelente vía para la transformación social y la consecución de la inclusión de todos estos segmentos excluidos de la sociedad actual.

La situación de exclusión social que vive gran parte de la población gitana3 ha sido investigada y estudiada en numerosas ocasiones, igual que sus tradiciones, costumbres o valores. Desgraciadamente, no todas estas investigaciones se han realizado teniendo en cuenta la voz de la población gitana durante los procesos de investigación, ni han importado los efectos que provocarían la mala interpretación, e incluso mala inten- ción, de sus resultados y conclusiones. Autores como Cavalli-Sforza (1994) van más allá tildando al pueblo gitano, después de realizar un repaso histórico, de maleante: la supervivencia de los individuos del grupo depende de unas pocas ac- tividades legales (…) y de muchas ilegales y parasitarias, como los hur- tos, la prostitución y la mendicidad. Esta última se ha convertido en una actividad especializada que incluye el alquiler de niños, exhibidos por sus supuestas madres para ablandar el corazón de los viandantes y pedirles una limosna. ¿Debemos tolerar, e incluso proteger, una cultura de ladrones y pordioseros? Pero ¿qué otra cosa pueden hacer? (Cavalli- Sforza & Cavalli-Sforza, 1994: 266).

«Proyectos de investigación con orientación transformadora han conseguido un impacto político y social que ha revertido positivamente en la población gitana.»

Cavalli-Sforza no utiliza de forma rigurosa ninguna de las bases cien- tíficas para realizar este tipo de afirmaciones, que reproducen y refuerzan una imagen negativa, estereotipada y racista de la población gitana. Sin embargo, vincular a todo un colectivo con una forma de ser y compor- tarse es lo que han hecho y siguen haciendo algunos autores.

Tradicionalmente, las investigaciones realizadas sobre el pueblo gitano no han contado con él, por lo que han llegado a conclusiones que han provocado la reproducción y justificación de la situación de exclusión social en la cual se encuentra una parte de la población gitana. En áreas tan importantes como la educación, nuevamente autores como Cavalli- Sforza asocian que la vida nómada de la comunidad gitana es un imped- imento a la escolarización de los niños y niñas, además de tildarles de antisociales y no querer llevar una vida sedentaria:

(…) como en el caso de los gitanos, no causaran tantos problemas a las sociedades en la que quieren vivir, con su comportamiento antisocial. Quizá la única forma de modificar la situación de los gitanos sea in- ducirles –con estímulos económicos, por ejemplo- a que dejen que sus niños pasen períodos adecuados escolarizados, aunque sólo fueran tres o seis meses al año, creando para tal fin escuelas especiales (Cavalli- Sforza & Cavalli-Sforza, 1994: 266-267).

En este caso, también se identifica que la práctica educativa propuesta es la segregación en escuelas diferenciadas del resto de la población. Además, se observa que también es recurrente asociar la vida nómada a libertad, a no querer someterse a normas sociales, siendo entendida en- tonces la educación como una forma de coartar esta libertad.

El acceso a la educación es una de las temáticas que también se en- cuentra en la literatura sobre minorías culturales. En ocasiones, este ac- ceso a la educación se asocia a la pérdida de identidad de la población gitana, a la “aculturación” de sus costumbres y a la homogeneización, al ser las escuelas de una determinada cultura que puede imponer un modelo cultural concreto. Este estereotipo lleva a que autores como Okely asocien analfabetismo a elemento de liberación. Esta autora afirma que: “el analfabetismo de las personas gitanas, lejos de ser un handicap inevitable, es en muchos aspectos un elemento de libertad” (Okely, 1997: 78).

Las universidades llevan a cabo, en muchas ocasiones, análisis sobre el pueblo gitano para su propio beneficio sin tener como objetivo básico y fundamental mejorar la situación de exclusión social. Las investigado- ras y los investigadores acuden al pueblo gitano para obtener los datos necesarios para realizar sus propias interpretaciones y en muchas oca- siones no se vuelve a contrastar ninguna de las conclusiones e interpreta- ciones obtenidas. Así lo demuestran importantes artículos científicos como el de Munté, Serradell & Sordé (2011) en Qualitative Inquiry, que en el momento de su publicación estaba en primer cuartil de Journal Ci- tation Reports. Algunas de estas personas se creen expertos y expertas en la cultura gitana, mucho más de lo que pudiera serlo una persona gi- tana. Estos investigadores han considerado la cultura gitana como un puro objeto pasivo a examinar sin tener en cuenta sus contribuciones como sujetos sociales. Cuando se reduce al pueblo gitano a un mero ob- jeto de estudio, aquellos que investigan se sitúan en una situación supe- rior, relegando a los sujetos a un estrato inferior y a la vez exclusor. Esta posición de investigadores e investigadoras no es neutral y frecuente- mente incluye matices etnocentristas, cargados de estereotipos, prejuicios y argumentos racistas.

Hancock, lingüista gitano de la Universidad de Texas, se posiciona radicalmente en contra de este tipo de investigaciones etnocentristas y reivindica la capacidad de lucha y conciencia política del pueblo gitano:

Los que conocéis mi trabajo, sabéis que he luchado intensamente contra la actitud de los investigadores payos que estudian a nuestro pueblo y quieren cerrarnos en una -cápsula del tiempo- para que seamos -ver- daderos gitanos-, analfabetos, nómadas y primitivos, como quería Himmler. Estas personas piensan que somos incapaces de unirnos y de tener una conciencia política, y escoger a nuestros líderes (Hancock 1988:14).

Es precisamente esta visión etnocentrista de las investigaciones lo que ha provocado que se obvien las voces de las personas investigadas y las experiencias y contribuciones que hayan podido realizar las personas gi- tanas a lo largo de la historia. Este tipo de investigaciones se dan con frecuencia y suponen un riesgo notorio para el pueblo gitano, ya que impiden de cualquier modo su plena inclusión en las sociedades del siglo

XXI. Estos estudios se caracterizan, en su mayoría, por no incluir a los participantes en ninguna de las fases de investigación, tampoco en la in- terpretación o validación de los resultados. Las personas son meros ob- jetos investigados. Son observados a través de un espejo filtrado por el presupuesto dominio de la cultura del investigador e impregnados de es- tereotipos y prejuicios que sin duda alguna distorsionan y falsean la re- alidad investigada. Una situación no muy diferente a la que pudiera acontecer cuando un bioquímico analizara el comportamiento de unos ratones después de aplicarles un fármaco para la prevención de cualquier enfermedad. Los gitanos y las gitanas se convierten en minúsculos ra- tones observados por los gigantescos e incuestionables expertos.

Bajo esta visión, hay académicos que hacen estudios con conclusiones profundamente anti-gitanas4. Algunos de estos resultados han afirmado que la precariedad de muchos de los trabajos de los gitanos y las gitanas y la forma de vida de algunos de los miembros de esta comunidad es algo propio de la identidad gitana y no de la situación de desigualdad en la que muchos viven:

No ve ninguna utilidad en someterse a rutinas impersonales de la orga- nización burocrática ni a las órdenes de un jefe directo, porque aspira a ser su propio jefe o a no depender de otra autoridad que la familiar. El gitano no necesita hacerse cumplir a un horario sistemático, ni acos- tumbrarse a un esfuerzo regular, ni adquirir hábitos disciplinados, porque su trabajo es flexible y discontinuo (Fernández Enguita, 1999: 26).

Las afirmaciones más graves que se han realizado están relacionadas con los niños y niñas gitanos y con la mujer gitana. Sobre el alumnado gitano se han llegado a justificar las adaptaciones curriculares ya que la validez de la escuela desde la perspectiva gitana sería limitada o abier- tamente negativa y no respondería a las necesidades propias de la cultura gitana. Sobre el alumnado gitano se ha concluido la imposibilidad de los niños gitanos a asumir una figura de autoridad femenina, ya que desde pequeños adoptarían un patrón machista propio de su identidad cultural y aceptar la autoridad de una profesora supondría un auténtico drama:

Los niños y niñas payos aceptan con facilidad la autoridad de una mujer, y la escuela logra sin demasiadas dificultades llevarlos a diferenciar entre el papel y su ocupante, o sea, a no hacer depender su actitud re- specto de aquél de su reacción afectiva ante éste. Los niños varones gi- tanos ofrecen obvias resistencias a lo primero (no así las niñas gitanas, claro está), la autoridad de la mujer, y tanto ellos como las niñas gitanas tienen serias dificultades para lo segundo, la objetivación del papel (Fer- nández Enguita, 1999: 127).

Esta misma afirmación se utiliza en espacios de debate público:

Para un niño gitano, por ejemplo, es un verdadero drama someterse a la autoridad de una mujer profesora. Es un drama. Porque en su familia, a lo mejor con doce años, está dándole órdenes a su madre, y no dig- amos a sus hermanas. Con esto no quiero decir que la profesora deba someterse a las órdenes del alumno. (…) Pero hay que ser consciente, la profesora debe ser consciente del tipo de problema que para ese alumno, por su cultura, etc., supone eso. (Véase el blog: http://elblogde- juanjo.wordpress.com/2009/05/29/carta/).

Esta postura es frecuentemente rebatida y criticada por diferentes per- sonas, especialmente por quienes trabajan con buena voluntad y conocimiento en su profesión en las escuelas y en los institutos con alum- nado gitano. “Es literalmente falso que se trate de ningún drama, expre- sión que usted reiteró diversas veces. Niego la mayor: no es un drama para un alumno gitano someterse a la autoridad de una profesora” (Véase el blog: http://elblogdejuanjo.wordpress.com/2009/05/29/carta/).

La gravedad de este tipo de afirmaciones no sólo es porque discrimina al pueblo gitano, sino también porque el sexismo que hay en ella afecta no sólo a las mujeres gitanas sino a todas las mujeres. El sexismo de ese autor también le ha llevado en otras ocasiones y temas a cuestionar la validez de las mujeres en el ejercicio de la profesión docente, como han criticado muy diferentes y diversas autoras de género. En este sentido, Martel de la Coba explica su crítica al autor por el sexismo de algunas de sus afirmaciones, como por ejemplo que la enseñanza pública se de- teriore por la feminización del profesorado o que las mujeres son más resistentes que los hombres mientras que éstos son más fuertes (Martel de la Coba, 2003).

No obstante, esas afirmaciones sólo causan sus efectos negativos en quienes no saben que autores como Cavalli-Sforza y Fernández Enguita hablan desde el desconocimiento y los prejuicios, no desde los criterios de la comunidad científica internacional que obvia y rechaza esos es- critos. Estos “estudiosos” pretenden inútilmente privar tanto al pueblo gitano como a las mujeres de la autoría que realmente ocupa y se le otorga en las comunidades gitanas, donde, y gracias a sus reivindicaciones (Sordé, 2006) es considerada como un elemento crucial para el desarrollo de la cultura y las costumbres gitanas y como principal motor de cambio de las situaciones de exclusión social que vive parte de su comunidad (European Parliament, 2006; Sordé, 2006).

Las nefastas conclusiones y aportaciones de estos estudios, basadas principalmente en el etnocentrismo5 de sus equipos investigadores, han sido rechazadas por el pueblo gitano por considerar que ofrecen una visión superficial y basada frecuentemente en estereotipos racistas sobre la cultura gitana. Este rechazo se ha manifestado a través de muchas es- feras del pueblo gitano, a través de autores como Ian Hancock o Romani Rose, o por parte de organizaciones civiles como Unión Romaní, Fun- dación Secretariado Gitano o la Asociación Gitana de Mujeres Drom Kotar Mestipen. Esa visión superficial y estereotipada, tal y como pun- tualiza Rose, queda patente cuando “algunos investigadores tratan de le- gitimar nuestro analfabetismo forzado declarando que el analfabetismo es parte de nuestra identidad cultural” (Rose, 1983: 23).

Estos estudios son tan rechazados entre los gitanos como lo podrían ser hoy unos hombres que se atribuyeran el rol de mujerólogos. Para las personas gitanas, estas investigaciones son equiparables a los estudios sobre mujeres en la época en que sólo eran hechos por hombres y no tenían en cuenta las voces de aquéllas; o a los estudios sobre afroameri- canos en la época que los hacían sólo investigadores blancos sin tener en cuenta las voces de los propios afroamericanos.

3. Investigar para transformar

Existen otro tipo de investigaciones que debemos considerar como transformadoras por la relevancia de sus resultados y el favorecimiento que ofrecen hacia la inclusión social del pueblo gitano. Desde los prin- cipales organismos europeos para la inclusión del pueblo gitano se re-

-comienda y exige la participación activa e informada de los represen- tantes de la cultura gitana tanto en las intervenciones como en las inves- tigaciones que tengan por estudio algún aspecto que les pueda afectar de manera directa (Council of the European Union, 2011; European Com- mission, 2011a; European Commission, 2011b). Estas investigaciones re- sponden a las recomendaciones europeas, y lo más importante, a las necesidades y peticiones del pueblo gitano.

Esta metodología de trabajo fomenta la colaboración activa del pueblo gitano en las investigaciones desde su inicio hasta la presentación de los resultados finales y gracias a ello se incrementa el impacto social de los conocimientos y el nivel científico de las investigaciones. La metodología comunicativa se ha reconocido como metodología socialmente útil por parte de la Comisión Europea. Una de las claves para conseguir ese im- pacto social de la investigación reside en la creación de espacios de diál- ogo igualitarios, en los cuales los gitanos y gitanas investigados, a través de un diálogo abierto, aportan sus conocimientos. Este diálogo es igual- itario porque se priorizan los argumentos de las personas que intervienen y no la posición académica o social que ocupen. La construcción del conocimiento científico se lleva a cabo a través de la aportación de una gran diversidad de argumentaciones que no atienden a jerarquías ni im- posiciones de las opiniones de personas “expertas”. Por tanto, el pueblo gitano actúa no solo como sujeto investigado, sino como sujeto social capaz de generar conocimiento científico. El equipo investigador aporta los conocimientos científicos y el pueblo gitano sus experiencias. De ese diálogo, y de su consenso, se genera un nuevo conocimiento científico, aceptado por la comunidad científica y por el pueblo gitano. Desde esta orientación metodológica las gitanas y los gitanos deciden e intervienen en todas las fases del proceso de investigación: desde el objeto de estudio hasta la interpretación de los resultados (Gómez, Racionero & Sordé, 2010).

En la línea de estas investigaciones nos encontramos con importantes aportaciones que han favorecido a la inclusión social del pueblo gitano. WORKALÓ (CREA, 2001-2004), proyecto de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico de la Comisión Europea, logró que su principal conclusión fuera aprobada por unanimidad, tanto por el Parlamento Eu- ropeo (2005) como por parlamentos de estados miembros, por ejemplo por el Parlamento Español (2005). La parlamentaria europea y el parla-

-mentario español que presentaron las respectivas propuestas de resolu- ción participaron en reuniones de la investigación conjuntamente con per- sonas gitanas sin estudios, porque se usó la metodología comunicativa. Ese proceso ha llevado a la creación de órganos que recogen la voz gitana para poder consultar cualquier medida a implantar que afecte a este pueblo. En el caso español, por ejemplo, se creó el Consejo Estatal del Pueblo Gitano. Este impacto no hubiera sido posible si WORKALÓ no hubiera considerado la voz del pueblo gitano durante todo el proceso de investigación, incluso contando con la colaboración de investigadores de cultura gitana o personas de esta misma cultura sin estudios académicos.

El proyecto INCLUD-ED (CREA, 2006-2011), ha sido hasta la fecha el proyecto de mayor rango científico y con más recursos de los Progra- mas Marco de la Comisión Europea dedicado a la educación escolar. Esta investigación, utilizando también la metodología comunicativa, ha demostrado cómo aplicando Actuaciones Educativas de Éxito (Succesful Actions in Education, SAE) los niños y niñas gitanos y las familias gi- tanas pueden alcanzar resultados de excelencia a nivel académico. Los resultados de INCLUD-ED desmienten todas las afirmaciones racistas que se han venido escuchando hasta ahora, desmontando así todos los prejuicios y estereotipos. Muchos de esos niños y niñas gitanas ahora con éxito tienen profesoras mujeres, gracias a que muchas personas in- teligentes y no racistas no hacen caso a los autores que presentan sus es- tereotipos como si fueran investigaciones.

Con estos resultados podemos observar que cuando las investigaciones cuentan con la participación del pueblo gitano, conseguimos un mayor impacto social y mejoramos la calidad científica del proyecto. Así mismo, los resultados de INCLUD-ED ponen en entredicho las afirmaciones de autores mencionados anteriormente que consideran propio de la cultura gitana la repugnancia a la escuela, el desinterés por las familias gitanas en relación a la educación de sus hijos o la incapacidad de las gitanas y los gitanos para asumir los contenidos académicos por no ser relevantes para su supervivencia. Las contribuciones de INCLUD-ED han tenido además un importante impacto político a nivel Europeo, nacional y local6 En línea a estas investigaciones que incorporan la voz del pueblo gitano nos encontramos con otras muchas investigaciones. Debemos destacar la participación activa de las mujeres gitanas en todas ellas. De hecho, mu- chos de estos estudios no solo han contado con la participación de las mujeres gitanas en todas ellas. De hecho, muchos de estos estudios no solo han contado con la participación de las mujeres gitanas en el proceso de investigación, sino que además estaban centrados en objetivos de es- tudio relacionados directamente con la mujer gitana. Investigaciones como por ejemplo Brudila Calli: las mujeres gitanas contra la exclusión. Superación del absentismo y fracaso escolar de las niñas y adolescentes gitanas (CREA, 2000-2003) o Callí Butipen: Mujer Gitana y Mercado Laboral (CREA, 20003-2004), contaron con las mujeres gitanas durante sus respectivos procesos, lo que desmonta nuevamente la visión sumisa y despreocupada de la mujer gitana que algunas investigaciones etnocen- tristas han querido proyectar. Otros proyectos, como por ejemplo The ed- ucation of gypsy childhood in Europe (Giménez, 2000-2003) reflejan la realidad del pueblo gitano porque son dirigidos por personas gitanas7.

Desde la Fundación Secretariado General Gitano (FSSG) y entidades como la FAGIC se están llevando a cabo investigaciones que luchan por el reconocimiento del pueblo gitano. El proyecto Romanistan. Atraves- ando los espacios en Europa (IG Kultur Osterreich, 2011-2013) donde participa la FAGIC es un proyecto cultural antirracista de cooperación cuyo principal objetivo radica en potenciar el reconocimiento de la cultura gitana como una forma de emancipación del trabajo cultural y no sólo como folclore o cultura tradicional. La FSSG, que cuenta entre sus obje- tivos con la promoción educativa de la comunidad gitana española, ha elaborado diversos estudios en este sentido, como por ejemplo Evaluación de la normalización educativa de las alumnas y los alumnos gitanos en la etapa de Educación Primaria (FSSG, 2010), con el apoyo del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad a través del Instituto de la Mujer. De forma previa, la FSG ya había elaborado en 1994 y 2001 estudios sobre la situación educativa del alumnado gitano. En este último estudio, que recoge datos del curso escolar 2008-2009, se han generado indi- cadores cuantitativos y se ha prestado un especial interés a las diferencias entre niños y niñas gitanas. En todo momento se contó con la colabo- ración del personal técnico de la FSG que trabaja en cada comunidad autónoma, facilitando el acceso a los centros escolares y el contacto con la población gitana.

Existen también investigaciones que ofrecen una visión totalmente ale- jada de la estereotipación del pueblo gitano y han contribuido a dilucidar en qué situación se encuentra, para de esta forma tener las herramientas necesarias para que puedan llevarse a cabo actuaciones de mejora. Garriga y Carrasco (2000 y 2003) han contribuido con sus investigaciones en Barcelona y Badalona y Abajo y Carrasco han realizado un valioso estu- dio en España sobre Experiencias y trayectorias de éxito escolar de gi- tanas y gitanos en España (Abajo y Carrasco, 2004). En esta línea, Laparra (2011) llevó a cabo un pormenorizado estudio Diagnóstico social de la comunidad gitana en España: Un análisis contrastado de la encuesta del CIS a hogares de población gitanas 2007. Se trata del primer estudio que, utilizando los datos de la primera encuesta sociológica a hogares de la población gitana (desarrollado por el CIS entre 2006-2007), los con- trasta con otros estudios e investigaciones sobre salud, vivienda, empleo, educación,… aportando así una visión general y contrastada sobre la situación de la comunidad gitana en España.

El papel de la mujer gitana es posiblemente el más cuestionado en las investigaciones que no han contado con la participación de éstas. Sin em- bargo, y contrariamente a lo que muchos estudiosos y estudiosas han querido visibilizar, las mujeres gitanas son, como vimos con anterioridad, uno de los puntales clave en la reivindicación y transformación social del pueblo gitano. Son muchos los ejemplos que lo demuestran, pero uno muy evidente que muestra esta visión de la mujer gitana a nivel interna- cional es el I Congreso Internacional de Mujeres Gitanas: Las otras mu- jeres, celebrado los días 8, 9 y 10 de Octubre de 2010 en Barcelona. El congreso fue un espacio destinado y protagonizado por las propias mu- jeres gitanas. Se orientaba a compartir y debatir qué actuaciones de éxito y propuestas se estaban llevando a cabo en los ámbitos de educación, tra- bajo y feminismo para avanzar en la lucha contra la desigualdad social (por ser mujeres, mayoritariamente no académicas, y gitanas). Esto no excluyó la presencia de algunos hombres representantes de diferentes en- tidades, tanto gitanas como no gitanas, así como a representantes de la administración. Las participantes del congreso valoraron mucho estos es- pacios como espacios de diálogo para avanzar en las propuestas de mejora, muchas de las participantes están en este momento pensando en retomar sus estudios después del congreso (Drom Kotar Mestipen, 2011). De dicho congreso se obtuvieron conclusiones, una declaración del Con- greso y lo más relevante, se generó un importantísimo impacto mediático. Esto es la prueba de que la mujer gitana dista mucho de una mujer pasiva, sumisa y a la que no le importa su situación social o la de los suyos. La mujer gitana, a través de las investigaciones transformadoras basadas en la metodología comunicativa, y a través de sus reivindicaciones realizadas en diferentes instituciones y/u organizaciones civiles, ha demostrado que es la piedra roseta en el camino hacia la inclusión social de todo el pueblo gitano. Además ha conseguido desmantelar los discursos anti-gitanos que se generan a nivel académico, mostrándose como una mujer implicada, activa y preocupada por su situación y la de su familia.

La mayoría de las nuevas investigaciones se hacen siguiendo una metodología comunicativa, que como hemos visto es la que reclama a nivel internacional el pueblo gitano y la que se utilizó en investigaciones como WORKALÓ, INCLUD-ED o Calli Butipen. Las personas gitanas dan una información, quieren saber y controlar qué se va a hacer con ella. Si no, no se proporciona o se proporciona sin ser cierta. Hoy ya poseemos la conciencia de que participando directamente en la investigación no limitamos el desarrollo de la ciencia sino que, al contrario, lo mejoramos. Las investigaciones que han contado con la participación activa del pueblo gitano durante su proceso han aportado resultados que demuestran cómo el pueblo gitano contribuye al avance de la teoría social hacia nuevos conceptos que permiten captar y analizar de forma más adecuada la riqueza y la complejidad existente en el contexto actual. Por tanto queda demostrado que la investigación puede ser un mecanismo de ex- clusión social o de transformación según se trate. Debemos exigir que la posición e intención primera de los investigadores e investigadoras sea siempre la inclusión social del pueblo gitano y su transformación social.

4. Conclusiones

Tanto las principales instancias Europeas como muy diversas institu- ciones y organizaciones que luchan contra la discriminación que sufre el pueblo gitano y especialmente la mujer gitana, reconocen el papel activo que deberían jugar en este proceso las propias personas implicadas. La investigación tradicional esclusera se ha encargado y se encarga de re- producir la situación de discriminación sexista, racista y educativa que padece el pueblo gitano. La falta de contrastación del proceso de inves- tigación y de los resultados alcanzados fruto de estas investigaciones, junto con la utilización de la comunidad gitana para extraer datos, genera conclusiones estereotipadas que en lugar de contribuir a la superación de situaciones de exclusión, sirve para reproducirlas e incluso incrementar- las.

Las investigaciones que se desarrollan buscando la transformación so- cial, como las llevadas a cabo con metodología comunicativa de investi- gación, consiguen superar situaciones de desigualdad educativa y social. Proyectos de investigación con orientación transformadora han con- seguido un impacto político y social que ha revertido positivamente en la población gitana. Las actuaciones educativas de éxito analizadas en In- clud-ed o la creación del Consejo Estatal del Pueblo Gitano fruto del tra- bajo desarrollado en Workaló son claros ejemplos de cómo la investigación revierte positivamente en los grupos vulnerables, como la comunidad gitana.

Investigando con metodología comunicativa se consigue un mayor rigor científico, ya que la interpretación de la realidad se genera mediante un diálogo igualitario e intersubjetivo entre el personal investigador y el personal “investigado”. Las mujeres gitanas que participan en investiga- ciones transformadoras han contribuido al avance de la teoría social, ya que los análisis reflejan de manera más fidedigna una realidad social cada vez más compleja. Cada vez más, es el pueblo gitano y son esas mismas mujeres gitanas quienes desmienten las afirmaciones de ocurrentes sin base ni rigor científico y toman el protagonismo en la investigación para la transformación.

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Notas

1 Proyecto Barañí, disponible en http://personales.jet.es/gea21/index.htm

2 Para profundizar en el concepto de exclusión social puede consultarse Amartya Sen: Social Exclu- sion - Concept, Application, and Scrutiny, disponible en: http://www.adb.org/documents/books/social_exclusion/Social_exclusion.pdf o WHO: Social exclu- sion - A Review of Litterature, disponible en: http://www.who.int/social_determinants/media/sekn_meaning_measurement_experience_2008.pdf.pd f.

3 Según la Comisión Europea “Muchas de las entre 10 y 12 millones de personas de la comunidad gitana de Europa se enfrentan a los prejuicios, la intolerancia, la discriminación y la exclusión social en su vida diaria. Son marginados y viven en condiciones socioeconómicas precarias.” (European Commission, 2011a: 2).

4 La resolución adoptada por el Parlamento Europeo en abril de 2005 es probablemente el primer texto oficial donde se habla (en inglés) de "Anti-Gypsyism/Romaphobia" (European Parliament, 2005). Los conferencias internacionales de la OSCE / UE / Consejo de Europa, sobre gitanos los sinti y los nómadas en Varsovia (octubre de 2005) y Bucarest (mayo de 2006) confirmaron el uso del tér- mino "anti-gitanismo" ("antitsiganisme" en francés) a nivel internacional. Desde alrededor de 2005, el Consejo de Europa ha hecho referencia explícita a "anti-gitanismo" como una forma específica de racismo, a la par con el antisemitismo, en contra de los gitanos. La Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI), ha reconocido también el carácter específico del racismo dirigido hacia los gitanos como persistente, sistemático y acompañado de actos de violencia.

5 Existe una segunda orientación de las investigaciones con gitanos: la relativista. Estas investiga- ciones aplican el principio “todo vale” al estudio e implica que la cultura gitana no sea considerada superior ni inferior, sino únicamente diferente, ignorando cualquier objetivo de igualdad.

6 Resolución de la Comisión Europea del 30 de enero de 2011 sobre la reducción del abandono escolar donde se hace referencia a las Comunidades de Aprendizaje (pág.7); Resolución de la Comisión Eu- ropea del 7 de junio de 2011 donde se hace referencia a la reducción del absentismo escolar gracias a las Comunidades de Aprendizaje (Pág. 15); Resolución de la Comisión Europea del 2 de abril de 2009 sobre la educación de los hijos de los inmigrantes; Objetivos Educativos Europeos y Españoles. Estrategia Educación y Formación 2020. Informe Español 2010-2011. Informe del Ministerio de Ed- ucación de España que habla sobre Comunidades de Aprendizaje en Euskadi (Pág. 92); ORDEN de 15 de febrero de 2003, del Departamento de Educación y Ciencia de Aragón por la que se autoriza la puesta en marcha del proyecto Comunidades de Aprendizaje; Documento marco sobre el proyecto Comunidades del Departament d’Ensenyament de la Generalitat Catalana.; y Protocolo de solicitud i actuaciones del proceso de transformación en Comunidades de Aprendizaje del Departament d’Ensenyament de la Generalitat Catalana.

7 Ana Giménez Adelantado es gitana y profesora titular en la Universitat Jaume I, donde dirige el grupo de investigación Opre Roma.